Asistencia Sanitaria de bajo coste para las víctimas de accidentes

La Triple A por Miguel Rodríguez Jouvencel

Cuando lo que se busca es rebajar los gastos de la asistencia sanitaria por accidentes de tráfico para y por su beneficio, las compañías de seguros acuden a centros médicos más económicos que llevan de su mano una prestación de servicios de mala calidad. Este problema real que estamos viviendo a día de hoy lo hacen un gran número de aseguradoras y conlleva un gran riesgo para los lesionados de accidentes de tráfico.

Esta asistencia sanitaria de bajo coste fijan unas tarifas muy bajas tras un convenio de asistencia a las víctimas de accidentes de tráfico que firmaron algunas clínicas con la patronal UNESPA. Estas establecen en la actualidad unos módulos de honorarios médicos con el cual, el centro solo obtiene beneficio si se presta un tratamiento exprés obviando la asistencia médica de verdaderos especialistas, pruebas objetivas de RX, TAC, etc., y rehabilitaciones hasta la completa sanidad. En resumen, sus condiciones comprometen las garantías mínimas para el ejercicio de la actividad médica con unas tarifas muy bajas y una mala calidad en la asistencia, unida a una mala práctica profesional.

Se llega incluso a que, si la víctima de accidente de tráfico prefiere ser tratado en otro hospital diferente al que le indican, la aseguradora pueda negarse a hacerse cargo de los gastos. De esta forma, podrán escatimar en pruebas  y se llevaran a cabo sesiones de fisioterapia exprés para darle el alta médica al paciente lo antes posible.

Una práctica médica indigna

Un mal diagnóstico
En la mayoría de los casos, la patología real de las víctimas de accidentes de tráfico no tienen un diagnóstico real, o ni siquiera se le llega a diagnosticar.

Un tratamiento insuficiente
Una rehabilitación exprés o ausente, con un plazo generalizado para los tratamientos cuando cada tratamiento es sumamente personalizado y crucial para una adecuada recuperación.

Alta médica precipitada
Las altas médicas sin la recuperación completa es imprudente, más aún con la incorporación laboral del lesionado que, dependiendo del desempeño de su actividad, puede conllevar riesgos incompatibles con su verdadero estado de salud.

Secuelas no valoradas
Las secuelas no son valoradas en su verdadero alcance, o simplemente no se constatan secuelas.

El recorte del gasto como único objetivo

Las entidades aseguradoras atentan contra el derecho de las víctimas. Ese derecho a tener una asistencia sanitaria digna, con un mínimo de garantía.

  • Ahorro en gastos de asistencia sanitaria
  • Ahorro en tiempo de incapacidad temporal.
  • Ahorro en la determinación del número de secuelas.

Descontento generalizado

El sector de las reclamaciones por accidentes de tráfico hoy día no satisface a nadie. Las entidades aseguradoras han sacado un enorme beneficio y se han convertido en entidades que pueden controlar el propio tratamiento médico, incluso con el poder de dejar sin tratamiento al lesionado cuando esta decisión no es objeto de las aseguradoras (la prestación de servicios médicos) sino el pago de las indemnizaciones.

Un diagnóstico que a los profesionales de la medicina y a los abogados defensores de las víctimas de accidentes desesperan. Unas indemnizaciones cada vez más minúsculas y unos jueces cada vez más incómodos.

La «triple A»

  • Acosan a las víctimas
  • Atropellan sus derechos
  • Afean a la Justicia

Este breve resumen, del documento completo que nos deja Miguel Rodríguez Jouvencel, te hace reflexionar sobre la sociedad actual e ir más allá, alimentando aún más esas ganas de luchar contra el abuso que algunos grandes negocios ejercen sobre nosotros. Aunque la lucha no sea fácil: «Hay que poner todo el empeño, sin desfallecer..»

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